domingo, 30 de diciembre de 2007

Tu recuerdo vive en mí

Toda la mañana tarareando la misma canción sobre el recuerdo, que viene a decir precisamente eso, que tu recuerdo vive en mí, como aire pleno. No recuerdo nada más de esas letras pero, no me las puedo quitar de la cabeza por más que lo intento y que intento también dejar de pensar siempre en la misma idea o mismas ideas. Es 30 de diciembre y aquí estoy, esperando como ayer, como antesdeayer y como siempre. Creo que ni el Santo Job tiene que ver conmigo y con mi manía de dar cien, mil o quinientas oportunidades quizá a las almas demasiado libre o demasiado entregadas a otras tareas más sublimes. Últimamente me ha gustado esa palabra para definirlo todo, para definir a personas fuera de serie, para definir situaciones también fuera de serie y de todo lo previsible y para hacer de ella un baúl donde meter todo lo que se escapa a mi propio entendimiento. Tengo ganas dedecir que hasta aquí hemos llegado pero, nada, sigo sin saber poner límite a nada, ahogándome como nunca y sin saber hacia dónde caminar.

sábado, 29 de diciembre de 2007

Soluciones infalibles

Cuando no puedes, no puedes. Todo empieza a convertirse en un imposible, en una maraña sin mañana y el único consuelo, un teléfono o una llamada. Tan simple a veces y al mismo tiempo, tan complicado. Siempre buscamos algo de consuelo, algo de alivio y ahora, no sabemos ni dónde buscarlo. Cuando el cuerpo no nos acompaña, es malo, es un suicidio pero, para mí es más suicidio el silencio; es desesperante. También me da miedo eso de vivir una obsesión, de pensar en que lo que falla siempre tiene arreglo cuando puede que no sea así. No me convence ninguna respuesta ni ninguna solución.

domingo, 23 de diciembre de 2007

¿Qué necesito para decidir?

No sé lo que necesito para decidir algo que me estraga cuando tengo todas las pruebas suficientes. Creo que me está sirviendo de mucho la Navidad y estos días de encuentro y de paz. Creo que ya no necesito nada más pero, no soy capaz de zanjar la cuestión y sé que no voy a ningún sitio. Lo mejor, es que yo misma sé que no avanzo hacia ningún sitio. No sé por qué. Creo que el problema no está en mí porque me gustaría que todo fuera perfecto, sin más y tampoco con exceso sino simplemente, normal.
Y ahora esto de plantearse si realmente somos lo que somos por nosotros o por los demás o por los designios divinos de la tierra. Es cierto que los matriarcados o los patriarcados marcan pero, hasta qué punto van pintando un camino para caminar y seguir por la senda trazada sin más complicaciones. Es todo un tema dejado a la decisión personal.
Ahora, viendo La edad del hielo, una película que en su día intenté ver hasta en cuatro ocasiones y siempre, frustradas. Ya la he visto y me sigue encantando la forma de plasmar cómo es posible cambiar de parecer en función de los que te rodean. Cesesión de los tuyos, búsqueda de la supervivencia o simplemente, necesidad de cambio y de seguir creciendo personal e individualmente.

viernes, 21 de diciembre de 2007

Dichosa y dichosos

Dichosa y dichosos y felices en Navidad. Así nos sentimos y ahora con nuevos propósitos. La renovación de la palabra, de la fe, del dicho y de todo. Lo especial y, el pavo. No me gusta la Navidad, lo que más me gusta es que pase y que se apaguen las luces del circo. ¡Qué absurdos somos y, sobre todo en estas fechas! No entiendo los excesos y cada vez me gustan menos las comidas, cenorrios y pretextos para celebrar la Navidad. Es absurdo. No todos somos los de las postales. Ayer fue un día de esos. Un grupo de cincuentones bailando a las siete de la tarde en un pub, todos animados por la música cateta de Navidad y, por supuesto, en Catetolandia. Eso es un pueblo. Lo mejor, las estrategias para ligar de los cuarentones o cincuentones. No sé por qué pero, no entiendo el gusto que le encontramos. Siempre que me proponen algo de este tipo, lo rechazo al principo pero, al final, acudo a las citas y luego, me arrepiento. Eso sí es capacidad de decisión.

sábado, 15 de diciembre de 2007

Un viaje al fin del mundo

Esta mañana he tenido la impresión de llegar de un viaje al fin del mundo. Nunca imaginé que la carretera de noche pudiera presentar el panorama que presenta. Sórdido es el adjetivo que más conviene, con una voz quebrada en la barra de cualquier bar de carretera, gente sola que comparte su soledad en un café de dos minutos, largos y silenciosos. Cuando continúan, vuelve de nuevo el espejismo del viaje a ninguna parte, bañado por esas horrorosas luces de neón que llaman la atención de los clubs de carretera. Nombres, para todos los gustos, al igual que los colores de esas luces que parecen estar alarmando de lo que alumbran. Desde luego que en nuestro tiempo sigue habiendo Sísifos, tan desconocidos como cercanos pero, no con menos empeño que éste. Y desde luego, que cada uno de nosotros tiene también algo de este curioso ser, algunos con una piedra más grande que la de otros aunque, no menos pesada.

domingo, 9 de diciembre de 2007

Sensaciones

Un paseo, una hoja seca y una caída. Los senderos se abren a nuestros pies gratamente. Siempre han estado ahí pero el olor de las estaciones rechina con el paso de los años. Sensaciones ya indescriptibles. Incluso el aroma del asadero, ese que impregna hasta la ropa tendida al sol llega a convertirse en la más agradable sensación posible.
Adoro el color amarillento de los árboles caducifolios, me encanta levantar la polvareda de las hojas del suelo a mi paso y mis pulmones abrazan esos aromas ahora más que nunca. Me gustaría echarlo todo en un tarro, como si fuera miel de flores y destaparlo en los momentos en los que se me olvida que merece la pena vivir y, mucho. Seguiré buscando rutas embriagadoras como las de La Alpujarra, me ha vuelto a encatar, supongo que asociado a la buena compañía. Amamos los lugares porque también amamos a aquellos con quien los visitamos.

lunes, 3 de diciembre de 2007

Pon tildes y puntos sobre las 'íes'


A veces tengo la impresión de que no he crecido, de que todo el mundo tiene una opinión de lo que debo hacer, de cómo me tengo que sentir y de cómo tengo que actuar. La vida adulta o lo que quiera que sea esto no nos hace libres, al contrario, contrarresta nuestros deseos de seguir creciendo y de seguir haciendo lo que realmente tenemos ganas. No tengo ganas de que me digan que escriba las tildes y, menos aún, eso de que le ponga puntos a las 'íes'. Ya lo haré, total, ¿para qué?

sábado, 1 de diciembre de 2007

No so yo, sos vos



Hacía tiempo que no me sentía tan mal y que no valoraba lo importante. De nuevo, tarde, por la hora, pero, de nuevo, a pensarlo. Me encanta todo lo que tiene que ver con Argentina, creo que debo visitar pronto este país e incluso quiero quedarme a vivir allí un tiempo o quizás para siempre. Una idea que me acaba de llenar de alegría ahora mismo, en momentos bajos y horas punta.
Me encantó la película que, por cierto disfruté con mi amigo del alma, y que recuerdo a cada instante como si se tratara de un pozo de sabiduría. Pero, el papel que me gustaría haber tenido es el del perro, porque es el único que crece. Por lo demás, ahora estoy en condiciones de cambiarle el título y afirmar que 'No so yo', al contrario, 'Sos vos'. Habrá que reinventarlo todo de nuevo. Si pudiera, me iría ahora mismo y, eso sí que lo envidio de los ricos y los poderosos. El arraigo familiar relativo porque, aquí, o por lo menos en mi caso, creo que se trata de un arraigo familiar casi forzoso. ¡Dónde podemos ir! Pero, claro, releo más arriba y, pienso que si lo valoro no es precisamente de forma forzosa, aunque no es siempre. ¡Qué lío tengo en la cabecita, madre! Y a ver cómo me las apaño para desenmarañar esto ahora ya casi sin peine.
Definitivamente, Argentina es mi salvación. Me quiero irrrrrrrrrrrr!!!!!!! Buscaré cómo. Sí, sí.