martes, 31 de agosto de 2010

Ya ni escribo

Ya ni escribo ni pienso. Me he abandonado a mi suerte, como cualquiera. Ya solo leo, y mira que escribir me tranquiliza, me agiliza la mente y me hace construir y reconstruir mi nuevo mundo. Es mi realidad, pero ahora está algo estancada en un remanso de felicidad y también de paz porque así es realmente cómo me siento. Tranquila y en paz conmigo misma y con el mundo. No mando callar a nadie ni a nada dentro de mí, no mando hacer nada a nadie ni que me manden. Sigo con mis opciones, caminando despacio por mis sendas y mis heridas.

lunes, 1 de marzo de 2010

Con moderación

Con moderación. Esa es la clave de la vida pero, en ocasiones, nos perdemos con nuestras propias palabras, sucumbimos a los encantos de algo dicho a tiempo por alguien. Ni más ni menos. Sencillamente no entiendo lo que está pasando a mi alrededor, pero cada vez estoy más confusa con los que me rodean y tengo claro que no soy yo. Quizá mi lengua me ha llevado por los derroteros que no me gustan ahora mismo pero, lo cierto es que creo que ha sido lo mejor que me ha podido pasar con pocos días de resurrección. Creí haber resucitado, pero... nada. He vuelto a caer en el pozo del que salí. Ahora debo procurar remontar otra vez. De todas formas, no estoy para pensar. Quizás lo haga mañana.

martes, 1 de diciembre de 2009

¡Feliz Navidad!


¡Jo, jo, jo! ¡Feliz Navidad! Ya mismo llegan las fechas mágicas de todos los años. ¿Qué haremos? Comer muchos mantecados y engordar para incluir la obligación de ir al gimnasio a partir de... enero. Operación bikini

martes, 17 de noviembre de 2009

Esto de vivir así

"Lamento lo sucedido. No volverá a ocurrir". "No se preocupe, le hacemos una oferta del 50% en su factura a partir del próximo mes y, ya está, así no tiene que dar de baja nuestros servicios". En conclusión, sigo pagando lo mismo o quizá tres veces más pero, por lo menos me han dicho que me aplican un porcentaje alto de descuento y me lo creo. No sigo investigando porque no me merece la pena. Sigo pensando en que un chico me ha preguntado si he estado alguna vez enamorada ¡qué vergüenza, por favor! Cosas de críos. Y, sí, ¿cómo les pedimos que hablen del amor si no lo han sentido? No sabían definirlo pero, pronto lo descubrirán. Mientras, me afano en dar con la tecla de la felicidad. ¿Envío postales de Navidad o guardo las energías para otro momento? Se supone que en esas fechas todo el mundo es feliz. ¡Qué lío! Así de desordenadas tengo todas las ideas en mi cabeza. Como nunca antes. Creo que con los años, retrocedo. Ya ni siquiera me planteo eso de independizarme como algo que esté en la lista que hay que ordenar. Nunca es un buen momento. Nada. Absurdo, vacío, inconcedible. Ni yo lo sé. ¡Ofú qué lío! Y, para colmo, ¿qué hago con las faltas de ortografía? Yo las cometo. Fallos humanos que no se sabe dónde nos van a llevar a parar. Un dato más para mi odisea. Sigo leyendo periódicos atrasados. Hoy me he puesto al día así que, mañana podré hablar del presente.

martes, 27 de octubre de 2009

Todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar

Pierdes un perro, pierdes un amigo fiel. Pierdes un amigo, te considera un perro callejero. Hay amores que matan. Nunca pensé en la posibilidad de ver a un amigo o amiga y considerarla como ex-amiga, en este caso. Lo cierto es que en muchas ocasiones, achacamos a otros nuestros propios errores y, eso no puede ser. Una vez que sucede, todo está perdido y no hay lugar para pedir perdón. El caso es que tampoco me atrevo. Hace pocos días, me encontré con la que ahora es mi ex-amiga, como si de un matrimonio mal avenido se tratase y, el caso que la saludé; más bien le dije un "adiós" entrecortado. Pero, lo peor fue tropezarnos de frente y tener que girar la cabeza y, lo peor aún, es que no te quede ni un ápice de remordimiento. Cuando haces eso,es porque sabes simplemente que esa persona no era una buena influencia en tu vida, pese a que valoras también lo bueno que hubo, ¡qué duda cabe! Como en los matrimonios. Todo pasa.

lunes, 27 de julio de 2009

¡Me encantan las alternativas!

Nunca me creí capaz de hacer proezas pero ahora, menos que nunca. No me puedo mover después de estar cinco horas andando por unas rutas extraordinarias. Desde luego que hay gente que con poco, se lo monta pero, a base de bien. Basta con ir a Cabo de Gata de vez en cuando y te das cuenta de que hay otras alternativas a la explotación urbana. En medio de la nada te montan un chiringo, con cuatro latas de cerveza del Día y refrescos Jinquin, de los que me gustan a mí. En la entrada, un cartel que prohíbe el paso de los perros pero, en una enorme cama de matrimonio, cerca, muy cerca del escenario, más bien en primera fila, descansa el enorme perro de Joe. Otros saltan dentro de una bañera mientras alguien te invita a contemplar un hermoso cielo estrellado desde el sillón del amor, que es como lo llaman. Visto así, parece un relato surrealista pero, existe ese rincón, el Bar de Joe o, tal vez taberna. Joe es un hombre barbudo, de esos viejos moteros que nunca mueren, que ahora se ha hecho amigo de las nuevas tecnologías y que asusta al personal que está tumbado en las jaimas con el flash de las fotos. No he mirado pero, seguro que tiene una web mejor que la de muchos hoteles de cinco estrellas. Tampoco se puede dejar de lado la música. Rockeros a la antigua usanza, armados con sus mejores instrumentos y ataviados igualmente con sus mejores galas que se postran en el escenario para hacer rugir sus guitarras. El nombre, de lo más sugerente; algo así como "Las vacas mugrientas" o "Las vacas grasientas", todo para abrir el apetito de una música feroz. Ya digo, que los contrastes encima te ponen en evidencia; el tiempo pasa pero no de igual forma para todos. Hay quienes siguen junto al perro de Joe en primera fila y hay quienes se van quedando más atrás. Yo, de nuevo, me alegro de haber conocido a Joe y a su gigante perro. Le tengo que presentar al mío aunque Rabote es menos afortunado porque no tiene cama ni música en directo.

lunes, 20 de julio de 2009

Negocios

Siempre me propongo hacer algo nuevo pero, siempre en verano, cuando no tengo nada que hacer. Y siempre se queda en propósitos. Creo que voy a trasladar a estas fechas el año nuevo porque así cumpliría con el ritual que lleva a cabo todo el mundo. La verdad es que me llama mucho la atención el mundo de los negocios pero, eso sí, sin trabajar y sin esfuerzo porque todo se ve mejor desde el sofá. Tengo mil ideas que parecen de los mejores emprendedores pero todas requieren esfuerzo, a ver si encuentro a alguien dispuesto a hacerlo y que me deje a mí eso de ser la cabeza pensante por una vez en la vida. No estaría nada mal. Mientras tanto, sigo sufriendo las inclemencias de este tiempo asfixiante, a los pies de un ventilador y con las ventanas bajadas para que no entre el calor. Espero todos los días las dos horas de la digestión, como le decía Sabina "al Borja" y, no sé a él pero, lo que es a mí, se me pasa siempre la hora de ir a la piscina. La hora y la gana. Así que, seguiré mejor aquí con mis negocios y otros asuntos que no llegan nunca a ningún puerto. ¡Qué le vamos a hacer! Y, para colmo el dichoso taladro del vecino que parece que está colgando los cuadros en mi salón. Cosas del verano.