domingo, 9 de diciembre de 2007

Sensaciones

Un paseo, una hoja seca y una caída. Los senderos se abren a nuestros pies gratamente. Siempre han estado ahí pero el olor de las estaciones rechina con el paso de los años. Sensaciones ya indescriptibles. Incluso el aroma del asadero, ese que impregna hasta la ropa tendida al sol llega a convertirse en la más agradable sensación posible.
Adoro el color amarillento de los árboles caducifolios, me encanta levantar la polvareda de las hojas del suelo a mi paso y mis pulmones abrazan esos aromas ahora más que nunca. Me gustaría echarlo todo en un tarro, como si fuera miel de flores y destaparlo en los momentos en los que se me olvida que merece la pena vivir y, mucho. Seguiré buscando rutas embriagadoras como las de La Alpujarra, me ha vuelto a encatar, supongo que asociado a la buena compañía. Amamos los lugares porque también amamos a aquellos con quien los visitamos.

No hay comentarios: