miércoles, 12 de noviembre de 2008
Encontronazos
Ha sido pura casualidad. Los viajes renuevan cuerpo y mente, pero los regresos y la vuelta a la rutina puede pudrirnos el alma. Nunca antes había sentido tanto el hecho de parecer no tener vocación. Me veo sumida en un mar de lágrimas después de fantásticos viajes y después de preparar un regreso que no está siendo tan fabuloso como yo esperaba.
Lo mejor del verano han sido los encontronazos. Primero, con alguien del pasado que parecía sacado del más allá y después, con alguien de Melilla que me ha hecho cerrar otra etapa que ya pasó, por mucho que lo queramos dulcificar.
Y si tuviéramos que resumir el viaje, quizá la palabra sería un "sueño". Realidad a orillas de muchos ríos y realidad en el disfrute de los contrastes.
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