No solo los niños, los adultos vivimos asustados. Ayer, sin ir más lejos, sentí miedo de la muerte y ha sido la primera vez que la he sentido con esa intensidad. Fue mientras veía un reportaje sobre creencias hindús, la reencarnación y otros símbolos de la vida más allá de la muerte. Vaya un miedo, aunque estaba ahí y me hacía pensar en que todo tiene un fin, hasta lo más eterno que pensamos que es nuestra vida propia. Me sigue dando miedo.
Y ahora el miedo se vuelve a transformar en otra sensación de impotencia, en esta ocasión antes de coger un coche. No sé cómo muchos no sienten respeto por la velocidad. Y es que puede que no sea respeto sino miedo. Un miedo que te inmoviliza.
lunes, 11 de junio de 2007
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