Como gominolas, como hace años, como ayer y casi como siempre. Hoy ha sido un día especialmente destructivo, podemos llegar a ser crueles y sobre todo, cuando no pensamos ni siquiera el alcance de nuestras palabras. Cada día estoy más segura de que hay gente que necesita destruir para cimentar sobre los escombros de otros. ¡Qué triste! Pero, cierto.
Lo peor es cuando este tipo de comentarios, destructivos, gratuitos, malsanos, te llegan en días como el de hoy. Cierto que estoy demasiado desorientada con unos niños a los que no me adapto. No les tengo ningún tipo de simpatía, excepto a varios, dos o tres a lo sumo que salvo de la quema porque el resto, los quemaría y haría una figura de budú con sus cenizas. Pero creo que no se trata tanto de niños o adolescentes como de personas. Están las personas maleducadas y las demás. ¡Vaya mundillo mundano! Creo que no me adaptaré nunca a él o quizá a estas alturas, ya ni siquiera lo intente. Tengo que intentar construir mi reino en otro lugar, tampoco uno que suene a hogar familiar porque eso tampoco es de mi estilo, como el puchero para la hermana de mi amiga Sirvi.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
2 comentarios:
Niña, mándame un correo, que tengo nuevo blog...
Yo te leo, aunque no comente porque no tengo tiempo.
olgagordi@gmail.com
Encarni, no creo que unos niños te minen hasta el punto de poder destruirte, seguro. Y te adaptarás, porque somos supervivientes, y acabarás disfrutando, estoy segura. Sólo necesitas encontrar tu lugar en el mundo, como todos, y eso, en épocas revueltas, es complicado. Tratemos de respirar y mirar con nuestros otros ojos, los que nos permitieron reír en momentos de lágrimas.
Un beso guapa.
Publicar un comentario