lunes, 14 de enero de 2008
No a las injusticias y a las mentiras
Indefensa y angustiada, así me siento cuando me involucran en una mentira pero, lo más curioso del caso es que se le dé más credibilidad a un muchacho rebelde que a una persona adulta, en este caso, yo, que no soy ninguna insensata, ni una loca. Eso sí, creo que voy a enloquecer por este mundo demencial, es increíble lo que puede llegar a manipular una mente perversa. Lo cierto es que la mentira me indigna pero, al mismo tiempo, me anima a pensar en que no voy a dar la misma respuesta y también a que no tengo por qué justificar algo que no he hecho, no hay actuación entonces, no tengo y no voy a demostrar nada. Mi mejor arma va a ser la indiferencia pero, ahora entiendo eso de sentirse indefensa ante los crueles adolescentes, no todos pero, sí algunos macabros y manipuladores. Puede que llegue el día en que le grite a uno de ellos, aún no, por suerte pero, puede y, ese no me voy a contener, puede que llegue el día que le grite a sus padres y que profane también su profesión de padres como ellos están empezando a hacer con la que empieza a ser la mía. Es algo demencial, de locos y ahora entiendo por qué nos están volviendo pirados con situaciones tan absurdas como la que ha provocado hoy la indignación que siento.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentario:
Niña, cuando quieras ya sabes dónde estoy.
Publicar un comentario