domingo, 20 de enero de 2008

Y más si son recuerdos

Me parece que la vida puede llegar a ser grata con todos pero, también hay que darle el sentido de la gratitud que deseamos. Es curioso cómo la mayoría lo consigue haciendo de las cosas pequeñas grandes símbolos de su propia y efímera existencia. Y a veces pienso -bastante a menudo, para qué engañarnos- en la tradición, en el peso de la cristiandad o simplemente, en la fuerza de la costumbre. Hasta los más resistentes se rinden pero, el caso es que los que nunca han opuesto resistencia, ni siquiera sienten ese peso de la tradición y creo que les resulta beneficioso. Por ejemplo, las bodas.Viene a pelo el tema porque al hablar con una amiga de unos amigos suyos me ha confirmado esta idea. Al final, hasta los más antisistema, se rinden, intentan llenar su vida de recuerdos y con recuerdos de fechas memorables para compartir esa felicidad que puede llegar a ser tan efímera como ellos mismos. Llegados a un extremo, todo se tuerce pero, el caso es que también hay espacio para completar ese album personal, cada uno a su modo pero, a ver de qué forma lo universalizamos porque sería estupendo y no dudaría en apuntarme.

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